... SE PUEDE LEER, SE PUEDE PENSAR, SE PUEDE REÍR, SE PUEDE CRITICAR. ME LO QUITAN DE LAS MANOS...
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viernes, 7 de noviembre de 2014
CRISPACIÓN DE KELLOGG´S... DESPIERTA EL TIGRE QUE HAY EN TI!!
Crispación, la madre de todos los conflictos humanos. Enajenada y sola, como mujer de puerto que espera marinero, es la noción en olvido del tratado de humanidad inventado para vender a nuestras conciencias lo que no somos, lo que siempre fuimos. Y ella sabe que volveremos por ella, por eso siempre nos espera. Porque somos lo mismo envueltos en novedad y progreso.
En el caldo que cocinamos cambiamos la receta pero sabe a lo mismo; un sabor a escala evolutiva con tendencia autodestructiva aderezada con miles de siglos vividos en balde. Predestinados a sufrir los mismos errores, a enfrentarnos los mismos ideales y los mismos pensares. Borregos de alma y de conducta. Necios en cicatrizar heridas y expertos en clasificar rencores grabados a fuego en nuestra cronología del boca a boca. Porque pensamos que somos lo más importante del planeta y eso nos hace todavía más prescindibles.
Por aprender sin educar. Por suspender siempre en recordar lo que nos hizo daño y no lo que nos provocó errar. Tranquila Crispación, volveremos a buscarte y nos guiaras de nuevo en el camino del “becerrismo”; para demostrar con argumentos de guerras, corrupción y egoísmo crónico aderezados de la impaciencia, los odios y todo aquel berenjenal de emociones mal encauzadas y volátiles. Porque sigue siendo más fácil explotar y asumir las consecuencias, hasta que es demasiado tarde para cualquier otra cosa que no sea el lamento.
Cambiar no es una opción, es una fantasía. El camino está en asumir como somos y perdonar nuestras taras, y sobre todo, entender que nunca seremos capaces de conseguirlo. Así pues, querida Crispación, vete calentando el asiento que muy pronto haremos visita.
martes, 28 de octubre de 2014
EL APAGÓN DROGODEPENDIENTE
Nosotros. La gran civilización, los reyes de la pirámide evolutiva que jugamos una vez a crear dioses y después vamos en actitud de zarigüeyas, recorriendo senderitos, adecuados al remolón ritmo rotatorio en rodamiento ritual… Con una característica omnipotente encargada de lubricar las piezas de la maquinaria, la divina conexión.
Apodada de diversas formas esta deidad presume de haber sometido a toda cultura o credo bajo sus hilos de marioneta. Mece nuestra vida en sus brazos hasta ponernos la camisita y el canesú como bebés indefensos. Para que clamemos a los cuatro vientos desde el alba al ocaso su nombre; llamémosla "línea" o "red" los mas técnicos, e incluso “chicha" hasta "la wifi" los mas coloquiales. Es el mismo diagnóstico yonqui para cualquier hijo de vecino existente en la actualidad, viéndonos atados de pies y manos a un estilo de vida totalmente capturado por la información personal encriptada en código binario. Viajando miles de kilómetros a la hora de repetidor en repetidor.
Sin filtro ni criba llevamos un tiempo atiborrando esa nube virtual de datos y más datos creando un torrente viral con aires de eternidad. La inquietud del ser humano la mantiene viva y en movimiento lo cual hace imposible muchas veces el poder someterla a algún control. Te ayuda, te enloquece y te hace olvidar dormir.
En vez de buscar con quien hablar buscamos cobertura, el conocimiento se extrae por banda ancha con trazas de incompetencia no contrastada y nada objetiva; nutriendo el saber propio de la grasa saturada que producen los boca chanclas... buscando matar la soledad entre caracteres olvidando el reclamo a viva voz y llenando el tiempo de vida al cobijo de una barra de descarga interminable. Y como sus pedales son de mantenimiento humano a veces nos vemos aislados de su presencia desencadenando la horrible adicción. Un vacío de cobertura existencial que ahoga nuestra ansiedad y nos castiga en un universo analógico, ahora desconocido para las generaciones llegadas. Se impera del apagón donde el horizonte se desdibuja del pixel para dejar paso al carboncillo, despertando el prisma físico y refrescando la maniobra del N.O.D.O. que parecía estar caducada.
Posterior a superar el trauma nacen, por generación espontanea, las cuestiones de formulario aptas para el placebo digno de conformarnos: ¿Cuánto hace que no disfruto de una tarde con café y tertulia? ¿Y paseando? ¿Cuánto hace que no miro un álbum de fotos para volver a ese momento? Pudiendo estar así líneas y líneas...
El considerarse moderno ya es antiguo y el pretender almacenar todo es arcaico. Porque ya es otra onda en el estanque y volver atrás no es posible; por mucho que se perciba esa sensación de ir muy deprisa. Con riesgo de ser tachado como llorón del paleolítico, sigo pensando que es posible seguir hacia arriba sin perder en el camino el sentido del tacto. Con cosas tan obsoletas como apoyar un llanto con abrazos en vez de emoticonos, o provocar la excitación con un beso en el cuello y no a base de imágenes retocadas. Es el eslabón físico. Lo máximo que hoy día puedes sufrir es una tendinitis en el pulgar de tocar una pantalla táctil, la elaboración ha perdido el cuaderno de hoja rugosa y la mancha de tinta en el perfil de la palma de la mano. Porque la tinta ya es electrónica y la personalidad con la que se creaba desapareció como archivo adjunto no compatible.
Nunca se podría pensar en todo el maremoto de vanguardia como amenaza demoníaca, gracias a ello nuestra sociedad ha crecido en servicios, calidad y eficiencia; siendo un arma poderosa en nuestro avance. El problema es cuando ese arma se utiliza como vestido y la soledad acaba paliando su gula a base de barritas energéticas, rellenas de "hashtag" con crema de "trending topic".
Así es imposible que las pieles tengan su roce de rigor, activando la carne de gallina como máquina extractora de vida. Para la balanza digito-humana usaría, en medidas exactas, una aplicación multifuncional y gratuita capaz de conseguir la mayor red de contacto humano en la historia de la red, con un "me apunto" en lugar del "me gusta" y como colofón final una regla de oro: la obligación moral de apagar cualquier dispositivo electrónico mientras uno se encuentre acompañado... espeluznante.
jueves, 23 de octubre de 2014
AUTOCRÍTICA DE CONCLUSIÓN.
¡Damas y caballeros! Y demás egos disfrazados de palabrería existencial.
Que comience el punto de inflexión más importante para la tierra de sangre y amapola; tierra de curvas de guitarra y desempleados al ajillo, del ladrillo abandonado o de ese aroma a oliva que usa como colonia. Todo este inventario lleno de contrastes forma este micro mundo peninsular llamado España.
Pudiendo respirar ese polvo zaino que va flotando sobre la urbanidad y la comarca, con partículas de asta toril en fusión con la vida mediterránea, con el duelo de culto y cultura, con esa diplomatura que todos hemos estudiado de "como pasárselo de puta madre".
Y pisando fuerte argumentamos nuestros actos como nación con sello distintivo, de talante genuino, siendo insuficiente para ocultar la mala praxis constante en esta sociedad cañí tan reincidente.
En el apogeo de su nuevo declive asiste distraída a repetir todos los errores que nunca fueron perdonados provocando, por el roce continuo, una metamorfosis a esquirla. Preparada para deflagrar cualquier intento de progresar en este curso CEAC de "como ser un Europeo modelo" que nos hemos matriculado. Presentados a la convocatoria sin estudiar, virtud muy nuestra delegando todo resultado a la suerte o el azar, esperando que cualquier relicario se apiade de nosotros y de un plumazo solucione la papeleta.
Desde el comienzo de lo que un día fue Hispania hasta la vuelta de la esquina de hoy hemos vivido una gráfica ascendente a grandes rasgos; acostumbrada a no culminar teniendo que retroceder como respuesta al errar. Como patria sigue necesitada de un respirar colectivo que es lección imposible, y ese "saber hacer" se vuelve ausente en nuestra educación e imposible de adquirir con el tiempo, algo de lo que sí nos hemos hartado de demostrar.
Sin pauta ni conclusión, en la desesperación por salir del charco, renqueamos con el miedo como bandera a no dar ese paso adelante que nos haría partir de cero. Eso es, algo tan funcional como un reseteo parece aferrarse a ser asignatura pendiente. Ahora no hay estación de tregua y nos mantenemos vivos sin rumbo. Girando sobre sí mismos esperando no desfallecer, entretenidos con enfrentamientos ideológicos constantes en nuestras propias cocinas. Abstraídos de la realidad.
Y no hay duda de la capacidad de aguante que se tiene y de levantarse una y otra vez frente a la adversidad, pero eso no cimenta un país, lo agota y termina exasperando el poco juicio que tiene consiguiendo desnutrir sus carnes, evitando crecer.
Entonces, damas y caballeros, ¿que nos hace reaccionar de la misma manera, tan difícil y errática? Se nos llena la boca en los bares criticando que este país nunca cambia. A este paso tenemos tal cumulo de "cambios" en el montón de tareas pendientes que, incido enérgico, el último recurso que nos queda es fingir un incendio y cobrar el seguro. Las raíces de nuestra sociedad han crecido torcidas y no se pueden erguir, síntoma de una maduración fugaz con matices de libertad electoral algo ficticia.
En realidad tenemos lo que hemos votado, nada más. A base de legislaturas a nuestra espalda hemos dejado manosear el país a los entendidos, con nuestro consentimiento, y nadie más que nosotros somos responsables. Responsables de no saber a quién cedemos las riendas y responsables de permitir que vivan las únicas optativas que nos representan. Señores, a veces es mejor no comerse lo que hay en el plato esperando alguna reacción; si no estaremos condenados a comer la misma bazofia todos los días. Se pagan religiosamente montañas de dinero en una quimera llamada impuesto, por tanto contamos con el derecho de decidir quién lo invierte o gestiona de la mejor forma; claro está que responsables seguimos siendo si pasado el tiempo no obtenemos buenos resultados, y más cuando en un país como este van políticos y corrupción de la mano de la forma más impune.
Hay muchas formas de luchar y conseguir que retomemos el buen camino y "la primera en la frente" sería acabar con el absentismo a la hora de votar... no sería definitivo pero podría ser un gran comienzo. Que muera el pensar ibérico, pregonero de crítica, que no establece lazos de unión con la madre política y elige el camino de la orfandad como ideal. Hemos pasado de creer en todo a no creer en nada sin entender la obligación implícita de ser socio numerado de un país.
Y como buen poseedor del carácter autóctono, después de varias líneas de reflexión, me siento preparado para abnegar cualquier contratiempo a base de cojones pero con cabeza. La misma cabeza que parece brillar por su ausencia en nuestras decisiones sobre la responsabilidad como ciudadanos a encauzar nuestra propia tierra. Y a la española, picaría en una trituradora industrial el sentido común con la fuerza de gladiador tan propia y tan nuestra; esperando el contagio colectivo encauzado a seguir el mismo camino, y lograr despertar el sentir que emociona nuestros corazones al estrujar con nuestras manos el país que nos cobija.
Y atrás queden los quejidos y el hábito de mártir con banda sonora a lo Almodovar que nos ha encasillado en una burla del imperio que una vez fuimos, con chascarrillos de los cuales somos doctorados llenos en nuestro recorrido; clamando un "no a la guerra", un "podemos" o un " no hay pan para tanto chorizo" quedando en mensajes de humo. Menos repertorio de slogan y mas remangarse la camisa...
jueves, 16 de octubre de 2014
LA JUSTICIA ESCARLATA.
Es el rasgo bastardo que en todos habita y nadie gusta reconocer, con clausula de comodín, escondido en el bolsillo interior de nuestro sano juicio. Vegeta en un resorte a la espera de sufrir un suceso que el propio sentido común no pueda asimilar.
De compinche con la ira, se apoderan de nuestras cabezas clamando

Y cada vez más común entre las razas de sangre caliente, estirando el gráfico de modernización cultural hasta rozar el Medievo. Porque lo que se vive no encaja y escuece la herida.
Los ejemplos de civilización obsoleta siguen dando, a su manera, una lección sobre ciertos rasgos de humanidad que hemos querido perder. A pesar de su evidente atraso, en ocasiones nos siguen adelantando por el carril derecho, mostrando el reflejo de la injusticia con nombre propio. Nosotros, los civilizados, miramos por encima del hombro fingiendo un horror demasiado familiar.

Y solo hay que esperar a verse acorralado y desesperado para ver que apenas hay diferencias. La sangre manda. Impera su calor por vena en un circuito radiante que nos hacen ser ollas exprés andantes. Los consejos se ensordecen, la empatía se suicida y el puño junto con la mandíbula se aprieta hasta emblanquecer la piel... ya está. Al llegar a este punto sin retorno no sabemos ser nada más que animales con “vendettas”, y no sabremos parar hasta arrasar como la onda expansiva de Hiroshima.
Por eso no hay tanta diferencia entre nosotros; yo arriesgaría a decir que ninguna. Somos iguales ante la incompetencia de la ley y el orden establecido. Iguales que los chacales defendiendo sus crías. Igual que cualquier ser vivo de sangre caliente cuando ve pender de un hilo a todos los responsables de dar sentido a su vida cada día.martes, 30 de septiembre de 2014
LLÉVAME HACIA ALGUN LUGAR SIN NOMBRE
Todos un buen día nos levantamos monótonos en el día a día, con la rutina del vestirse y el café, dejándonos manejar por el hábito vital como compadre del respirar.
Recorriendo los mismos caminitos con experiencia y cobrando la tranquilidad responsable de sentirlo tan fácil. Igual que un reloj antiguo de engranajes engrasados.
Para ser ya igual al reflejo, te dejas llevar y nunca esperas el tropiezo.
El traspié despertador que hará ver tu inseguridad para bloquear el sistema de vida inquilino en la rueca de costura. Atrapada en un circuito perpetuo.
Un hilo resabiado en su madeja, partido por la tensión, se suelta del mecanismo implorando tu gobierno sin saber qué hacer. A veces es un pinchazo camino al trabajo, otras veces un giro inesperado en la cantidad de ejercicios básicos que componen nuestra historia.
Un punto y aparte exigiendo un cambio de gramática, para no morir ahogado en las justificaciones tan nutritivas que nos sustentan definiendo el existir “apollardado”.
En acto sorpresa, saliendo por la esquina del telón, se nos aparece una conciencia rebelde vestida de “easy rider”; eructando y maldiciendo al aire pues nuestra vida de mierda empieza a oler a charca de pantano. Eso si tienes suerte y tu conciencia no es tan cobarde como tú.
Se acerca por tu nuca susurrando un soneto firme, diciéndote a puñaladas "...reacciona, empieza otra vez, encuéntrate a ti mismo de una vez y busca tu lugar..."
Esa es la señal. Solo los cojones psicológicos saben dar el salto. Atreverse a coger de las solapas al motero de nuestra conciencia y gritarle en su cara ¡Llévame hacia algún lugar sin nombre!
Llévame a conocer los principios que nunca supe empezar, los sentimientos que siempre me quisieron esperar.
Llévame a beberme ese amor puro que nunca llegué a gestar y por favor llévame a explotar mis pulsaciones de la vida que siempre estuvo en la nube que cada día caminando me harto de mirar.
...Take me to a place without no name...
viernes, 26 de septiembre de 2014
LEY DE PROPIEDAD PENITENCIARIA.
Si estas entre los 25 a los 35 años, eres español y el techo que te cobija empieza a ser una prisión, bienvenido al club. Tienes la suerte de ser socio honorífico nada mas inscribirte. La inscripción es obligatoria.
Requisitos:
- Estar parado y no cobrar prestación social.
- Ser propietario de un inmueble con una hipoteca que sube por culpa de los intereses de carácter mafioso que tu banco te ofreció.
- Seguir vegetando en casa de tus padres sin posibilidad de un futuro hogar en un horizonte lejano.
- Vivir de alquiler y ver cómo te estrangula la renta, en auge mientras tu sueldo baja.
- Trabajar como una mula y no llegar a setecientos euros mensuales para costear casa y gastos.
Con cualquiera de estos tres requisitos ya estas dentro. De hecho, si posees más de uno de ellos se te obsequiará con una camiseta con la impresión que dice:
“España es así. Haber nacido en Noruega..."

Después de la explosión inmobiliaria que sufrimos a lo largo de diez años; años en los que la gente poseída por el síndrome Onassis solo querían buscarse un trabajo, con su desglose en B, e hipotecarse hasta las cejas con un kit completo de casa, coche y reforma. A pagar en 50 años y nada de ahorrar que eso son "mariconadas"...
Ahora, en un horizonte de edificios esqueléticos repartidos por toda la meseta, se hace un guiño exagerado a los barrios muertos de Chernóbil. Como si una fuga de estupidez radiactiva hubiese sido la responsable del abandono tan invisible sufrido por el ladrillo, en un intento loco de edificar cada metro cuadrado de este país. Con un slogan de lo mas ibérico clamando un "¡No hay Huevos!" en cada urbe, descampado o bosque achicharrado. Y con la excelente colaboración de la Gomorra con corbata que reina en los ayuntamientos más recónditos.

Ahora sí, el estado siempre declina responsabilidad al anterior capitán de flota e intenta justificar sus decisiones romanas para la solución de un problema latente. Que a día de hoy sigue sin resolución con millones de pisos e urbanizaciones vacías.
Imposibles de vender.
Los alquileres en constante subida, como la gasolina, pues es donde se ve negocio; y la constante "mano negra" encargada de blindar los derechos de los arrendadores por encima de los ciudadanos, ahogados por un péndulo defectuoso que sube sus gastos y baja sus ingresos. Para imponer el conformismo de una batuta fabricada en Alemania que nos dirige por un camino del cual estamos más perdidos que el ministro de Andorra en las Naciones Unidas...
¿Cómo supuestamente se va a regularizar esta situación sin que a los ciudadanos nos parezca que se está intentando sacar negocio de la mala gestión urbanística? Y no lo parece, cuando ves miles de desahuciados sin un techo por la nula ayuda social o la mala gestión de viviendas de Protección Oficial, la cual deja mucho que desear. Si a esto se le añade el tsunami Okupa que sufre España
con la cantidad de irregularidades que ocurren en las viviendas, como los "enganchados" al agua, luz o gas de forma ilegal, se antoja muy cuestionable el ajusticiar ciudadanos que constantemente están bombardeados de noticias sobre la corrupción de nuestros políticos. Hartos de ver como fulano del P.S.O.E. o mengano del P.P. estafan a Hacienda y coleccionan chalets; o montan empresas fantasma para cobrar subvenciones que generan los impuestos del currito de turno.
Con todo esto crudo y sin cortar lo único que te queda como miembro del club es buscarte trapicheos en negro, dejar de pagar tus impuestos y pegar una patada a la puerta de un piso vacío para pegarte la vida padre. Y esperar a que por obra del espíritu santo se solucione todo dejando el tiempo pasar. Mientras, las personas con integridad y con responsabilidad siguen emigrando en manadas o aguantando en sus trabajos precarios para alimentar el parásito de la solitaria que cobijan los leones del congreso.
En conclusión. Como hacer arder todo no es posible, y no será por ganas, la decisión vuelve a ser cosa nuestra. Intentar con todas nuestras fuerzas no entrar en el juego de la especulación, la ilegalidad, el chanchullo fácil y el bien propio sobre el común.
La consecuencia más grave que tenemos hoy día es no saber diferenciar entre el negocio y la necesidad.
Eso sí, ni todos son fulleros que estafan ni muertos de hambre sin cobijo. Y desgranar esa paja, por mucho que queramos, nunca estará en nuestras manos.
martes, 2 de septiembre de 2014
EL POTRO PRECINTADO EN CELOFÁN
Ese nervio de sangre definido en todo diccionario para formar como prueba de vida del sentimiento, como engranaje de los logros y como primer culpable en superar a lo imposible.
Es un guerrero antiguo, un titán, castigado por nuestra infamia a chupar banquillo en pleno siglo XXI, pues no llega a encajar en los cánones de la civilizada furcia que nos estipula; quedando lejos incluso de cualquier intento de rescate por una tendencia vintage... de pose greco romana o samurái, la Pasión está en la U.V.I. de la conciencia esperando impaciente a resucitar brevemente en las índoles mas superfluas del día a día.
Y muy frustrada, espera desquitarse en momentos puntuales demostrándose a sí misma que no está muerta. Desatando todo su poder con un partido de futbol, una manualidad de garaje o una infidelidad, saliendo como titular para en breve volver al banquillo. Hoy en día es una Pasión triste y ociosa; muchas veces por la desidia nos confunde y hace salir a la locura en su lugar, pues bien sabe que no somos capaces de distinguirlas. Maldita pasión.
Antaño pieza clave de los iconos mas desencadenantes en la historia, ya escrita, es inutilizada por pecar por ser todavía más civilizados, mas prefabricados. En un horizonte mustio sin su sombra nos hemos convertido en carnes ásperas de vísceras templadas y con actitud vencida; convencidos de la sumisión que nos da la vida a cambio del "tocomocho" de inseguridad que un día nos vendieron.
A mí, siguen sin colármela. Pasión... en mi pecho sigues teniendo tu trono.
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