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jueves, 7 de noviembre de 2013

BAILE DE MÁSCARAS.








Un aliento de Verdi entra en escena como un escape de gas, zumbando al nivel sonoro de un tábano y chorreando calidez toscana. Cientos de personas con pasados comunes y lazos sanguíneos se mueven en compás disfrazando el rostro del alma, imantados entre sí dibujando elipses de armonía en el aire. Estamos en El Baile de Máscaras.


Parte indispensable del festival de complementos creando el armazón propio.  Mas importante incluso que un reloj, o un teléfono móvil. Denuncia social del atuendo que todos tienen y que todos denuncian. Cómico. 


Miras el espejo arreglado, estimando los últimos retoques mientras se escapa esa mirada congelando el tiempo, activando tu complemento, y sales de tu guarida dejando atrás cualquier muestra de naturalidad, preparado para el baile de máscaras.


En la pista de baile más grande que existe salimos con fuerza a intentar sobrevivir otro baile más, necios por no luchar para romper la pista.


Consecuencia de estar programados de base con mandamientos de aromas cobardes y obligados a buscar la defensa de cualquier objetivo. Es lo que ves desde que tienes edad para imitar. Si a veces te aborda el despiste, será la máscara ajena quien despierte tu propia máscara. Contagiándola para danzar en su comunicar, interpretando los guiones que avergüenzan nuestro orgullo de ser actor galardonado. Enseñando realidades paralelas para censurar la voz y el alma, que tienen que callar...


Una vez más concedan este último baile, saltemos al patio de luces día tras día y castiguemos en el desván al amor, la fraternidad y la amistad. Hágan bien pues debemos engañar a los corazones que nos deben alojar. Solo el tiempo perdonará la falsedad. Enseñen sus personajes y condenen con hipocresía cualquier atisbo de humanidad, de sinceridad y de cruda realidad.






1 comentario:

  1. Hagan bien pues debemos engañar a los corazones q nos deben alojar. Solo el tiempo perdonara la falsedad......Preioso!!!

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