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jueves, 31 de julio de 2014

El velo Cañí.





Nuevas mañanas, hoy de gris y mojadas como miles vistas en la vida, mañanas de ajetreo con banda sonora de voces del recuerdo, antaño reconocidas por la nota comunicativa a lo Gabilondo o del Olmo, padres de las mañanas Españolas acostumbradas al madrugón.


Con una vomitona de noticias que antes llamaban nuestra atención y ahora dan música a la burra mientras allana la tierra. Jugando a desinformar y a cambiar la verdad por la alfalfa que llena las tripas y "valerianiza" las cabezas. ¿Y qué? Si como decía aquel ya está todo hecho; ya nos hemos convencido de no hacer más allá de lo edificado, son como el sueño americano con olor a jabugo y sabor a derrota.



Hemos gastado toda la energía en agotar las paciencias de lucha y en educar a las generaciones con un “yo me partí la espalda con tus derechos" o un "esto es lo que hay". Y no señores. La lucha es continua, el cambio es necesario y la venda en los ojos somos las propias personas quienes abusamos de ella haciéndola partícipe de nuestra justificación diaria.



Nunca va a ser igual que ayer y no por eso se deja de pensar en mañana. Se pierde el tiempo cada día comparando lo que fue o lo que pasó sin ver que el futuro no es ni parecido, negando un cambio obligado para aprender a vivir con otros zapatos pues los puestos están desgastados.



No es política ni religión, ni ideales ni formación. Es cambiar el punto de vista para todo y dejar que llegue la evolución.

Y el que quiera que lo lea, lo critique o que le importe un mojón.



Qué bien y qué bueno que todavía es gratis la libertad de expresión...

martes, 8 de abril de 2014

LA EUTANASIA NARANJA.





Hay veces que cae el sol con ganas de vacilar a la noche. Se desgarra en la fuerza y la pereza gastando sus últimas posibilidades. En la desgana, espera las luces de neón que anuncian su final de jornada; los callejones vestidos de oscuro y los parques vacíos conectan sus tenues luces de posición marcando el camino.

Cuando el Sol deja caer su mirada, agarrado con sus rayos raquíticos al borde del horizonte, se desmiembra de forma indolora y desgrana toda su luz.  Una explosión gaseosa que deja las nubes manchadas de luz naranja. Después, se deja llevar en su baile gravitacional ascendiendo a pies de la luna, despertándola para nutrirla y darle luminosidad.

Como si se tratase de una peste mágica se plaga de un azul adulto el cielo, impartiendo su reinado. El reinado de la noche. 

La noche, poderosa, manda a dormir a muchos despertando a sus aliados. Donde lo afable se hace siniestro, donde los hábitos de cordura y serenidad se empachan de locura y frenesí. Una nube esquizofrénica acaba transformando a los pocos que resisten, sacando a escena su propio Mrs. Hide. Salen a pasear los gatos pardos, las brujas que hechizan y los feos con aires de George Clooney. Un aforo libre para todas las criaturas.

Esta es la noche reina de las fantasías desbocadas, que abre las celdas de musas y artistas, de corazones embelesados y momentos especiales. Y encierra a los retrógrados con sus propias desdichas... 

Una fiesta a escondidas que promete desinhibir los deseos más impuros para que sean cotidianos, dejándose llevar en el escenario perfecto de las vergüenzas más intimas. Porque todo vale hasta el alba.




miércoles, 19 de marzo de 2014

NO ES DÍA PARA DECIR ADIÓS.



Hoy no es día para decir adiós. 

Un trozo de nuestro corazón se desprendió desgarrado por perder a alguien tan importante como él. Una luz que nunca pensamos que dejaría de brillar, incansable e incesante en nuestras vidas supo que se tenía que apagar y por fin descansar.

Esos ojos vivos se cerraron por última vez para abrir en nuestros recuerdos tres valores que siempre lo quisieron representar. 

      Esfuerzo, Dedicación y Amor.

Esfuerzo por trabajar de sol a sol desde que fue persona, con esas manos de chispa y cloro que nunca supieron decir basta. Dando un sentido único a lo que significa levantarse cada mañana.

Dedicación por sus profesiones, sus amistades y su familia. Cargados a su espalda sin descanso ignorando lo imposible y acompañado siempre de optimismo y alegría. Con la cabeza bien alta y alimentando nuestra felicidad sin descanso, pues ese era su verdadero objetivo.

Y amor a su gente y a su sangre; hermanos y mujer, hijos y nietos siempre desbordados por su atención y su cariño, siendo el culpable de arrancar millones de sonrisas grabadas en la memoria.

La memoria que aún está conmocionada negando el presente y mojando de lágrimas esa silueta delgada que nunca fue capaz de albergar toda su bondad y corazón. 
Con la misión más importante de revivir el resto de nuestros días su sonrisa, sus chistes y tarareos, culpables de haber conseguido endulzar esta vida que a veces nos castiga.

Por lo tanto, hoy no es día de decir adiós. Es el día de dejar marchar su luz para repartirse en todos nuestros corazones y ocupar ese vacío que lleva su nombre. Un Alfonso con mayúsculas que complementará estos corazones inválidos para hacerlos más fuertes.

Y nunca más pensar en decirle adiós sino Bienvenido.


Bienvenido al resto de mi vida, a tu apoyo y tu alegría que nos dará valentía. Bienvenido a mi buen y a mi mal día y a agradecerte con valía apreciar cada minuto que tuve tu compañía.
Bienvenido abuelo a mi corazón, que siempre será tu hogar de adopción.


Y lo que ha logrado unir que viva siempre en eterna fusión.




sábado, 1 de marzo de 2014

ENLUTA LA GUITARRA.








Llorando hiel a puro desgarro
esta el alma de lo que es Arte, 
perdiendo fisonomía en gran parte
y dejándose la piel hecha guijarro.

Guitarras y cajones quedan muertos
obrando al flamenco sordomudo,
y las gargantas perdidas en desiertos
con las cuerdas vocales en crudo.
 
Genio abrumador, ahora es inmortal
dejando orgulloso el listón imposible.
Con él, tientos y bulerías en fusión orbital
abandonan la tierra en un dirigible,
rumbo a los cielos del cante ancestral
volando hacia su reinado inamovible.

Compartirá corona fehaciente
con su mitad de escenario y corazón
hermano de tablao que marchó impaciente,
su mitad flamenca, el gran Camarón.

Ambos reencontrados reinaran en solitario
cobijaran en las nubes a un sin fin de estrellas
dando a luz una fiesta sin calendario
portando al alba de la luz más bella.

Y Entre Dos Aguas emanará sin reparo
inundando con su melodía de Madrugá,
llegando del mar a Punta del Faro
y con Llanto a Cádiz y  la lagrima cargá.

Desde la cuna del mezcal y tequila
el grito gitano cae, desfallece...
culpa del tiempo, carnicero que mutila
su melodía de cuerda que nos mece.

Verso fúnebre sale a puerto de Cancún
lugar de cobijo en su última morada
con su piel mortal sin descanso aún
deseando yacer en su Algeciras soñada.

Explotan las gamas de grises
cubriendo el cielo de Andalucía,
todas las condolencias que precises
son para ti, maestro Paco de Lucía.

Su pellizco a las cuerdas perdurará,
en la brisa del aire hasta a ti viajará
y en tus entrañas el acorde por siempre pernoctará...






Hasta siempre Maestro.

martes, 11 de febrero de 2014

CAMBIO ORGULLO POR SOBERBIA.




Si puede haber algo responsable de acabar con las buenas relaciones humanas, de conseguir tropezar en lo mismo las veces que sean necesarias e incluso de provocar una guerra mundial, eso sin lugar a dudas es obra y consenso del síntoma más común y menos tratado en este  siglo. Con la particularidad de tener cierta dificultad al detectar su definición  nos encontramos ante un  trastorno con diferentes aptitudes. Orgullo y soberbia, soberbia y orgullo. A veces es una delgada línea que las separa, un simple calentón y te hace bailar entre las dos. La forma más clara que utilizamos a nivel usuario para calificarlo es a nuestro propio interés; si te afecta es orgullo, si afecta a terceros es soberbia. Aunque la mayoría de las veces sea justo lo contrario. 
 
Habría que obligar a mirar a través de su antónimo, la humildad, para saber enjuiciar si realmente esboza nuestro corazón una cosa o la otra.

Ante todo, ambas abarcan un pilar común. En la base de su definición comparten el "sentimiento de valorarse uno mismo por encima de los demás" con la responsabilidad moral que acompaña.

Para mí el pequeño matiz reside en el fin. Nunca fue delito saber reconocer las buenas nuevas que uno se guisa, tanto si es en beneficio propio o a terceros. Donde sí hay riesgo es en los llamados principios encargados de establecer todos los saraos sentimentales que damos vida; causa que nos pueda cegar, inhabilitando el juicio.

El truco para advertir su esencia no es muy amigo de la conciencia, pero a veces funciona. Simplemente ver si el sentimiento es positivo suele ser señal de orgullo, y no de soberbia; aunque como en la mayoría de las cosas no existe una verdad universal...

Cuando el sentimiento trae dolor suele asociarse sin problemas con la soberbia, encargada de debilitar el corazón. Van ligados estandartes tan amigos como la prepotencia, vanidad, pedantería, arrogancia y demás miembros destacados; todo un club de criticonas revenidas apto para acompañar a la madre soberbia.

Teniendo en cuenta el desglose informativo, aun así, sigue siendo muy espinoso adivinar el caballo ganador con todo el amplio abanico de posibilidades que pueden aportar las relaciones personales. Cargadas de sentimiento y con la objetividad de una madre con sus hijos. 

Es un estado en punto muerto, típico entre dos "egos", pudiendo llegar a durar el resto de sus vidas; lavando sus heridas con la indiferencia propia de su dolor. Adivinando su infección hasta la gangrena, sin poder frenar ese silencio de sepulcro que impide solucionar el enfrentamiento.

En mi opinión, expresada sin título de psicología que lo avale, todo es el mismo sentimiento matizado por las consecuencias. Proviene todo de la misma fórmula magistral. 

Cuando el alma es quien lo asimila nadie te puede decir lo que sientes, siendo lo común el ver como todo tu entorno opinará y juzgará sobre ello. Otra cosa es que, a pesar de saberlo, dejes auto engañarte con esa absurda ley universal. "Hay que dar para recibir". Qué maravilla, es pura poesía pedante. Quien da puede recibir pero en ningún momento se especifica, en esta frase célebre tan imperativa, la calidad de lo recibido. Esa es la clave. Por eso cuando el sujeto A estima que el sujeto B no ha "cumplido en igualdad de condiciones", entonces ahí si despierta la madre de todas las soberbias. Como mencionaba antes, se hace una postura inquebrantable solo disuelta por el primer valiente que se desayune su enfado, se meriende sus principios y se cene sus remordimientos; todos los creados en un día a día. Y en la mayoría de casos es el propio tiempo el que entierra un sentir irreconciliable. ¿Se puede sentir algo tan horrible y a su vez no ser un sopla pollas vanidoso? Claro que sí. El problema reside cuando se convierte en hábito y lo introducimos en nuestra forma de ser, creando al soberbio de catálogo. 

Entonces, ¿somos orgullosos o soberbios? Orgu-berbios diría yo. Solemos lidiar con situaciones durante toda la vida e intentamos guardar el equilibrio ético al solventarlas. Intentamos.
La lejanía que existe entre celebrar una reunión por tu ascenso o no hablarte con tu hermano demuestra la dificultad de actuar; y la pericia de desbocarlo en algo bueno o malo es el desencadenante.

El orgullo es de todos y esta licenciado para todas las materias de sangre y vino. En cada misa se diverge y es nuestro camino el que mostrará la verdad. Y la responsabilidad con nosotros mismos nos hará imponer la balanza, nos dará sentido común y nos permitirá escuchar al corazón.  Una vez dicha información es asimilada, el uso que se dé es otra historia. Siempre hay plazas que torear y el traje de luces no lo enfunda el “apoderao”

Nosotros mismos somos la causa de emborrachar el orgullo con soberbia, y seremos igual de responsables a la hora de dejar que esta puntualidad se convierta en el reflejo de uno mismo. Donde al forzar se arriesga uno a perder el rumbo y naufragar, ganando el poder de asimilar y perdiendo a todo su entorno. Y algo que solo la experiencia, con el tiempo, te alecciona es que al quedarte solo no tienes vida. A sí que sí, cambio Orgullo por Soberbia.